
Cerca de catorce hectáreas En Huilango, utilizadas como tiradero desde 1998, son objeto de un proceso de saneamiento y remediación ambiental, luego de que durante casi tres décadas la acumulación de residuos y la generación de lixiviados provocaran un importante pasivo ambiental.
El gobierno municipal informó que trabaja en dos frentes para a tender el problema: acciones jurídicas para evitar que el terreno tenga uso distinto al que corresponde y trabajos encaminados a recuperar ambientalmente la zona.
De acuerdo con lo señalado por la administración, las catorce hectáreas no serán destinadas a nuevas edificaciones ni a proyectos que puedan interferir en su recuperación, por lo que se busca proteger el predio mientras avanzan las labores de saneamiento.
El gobierno calificó el caso como una deuda histórica con el medio ambiente y las familias de Cuautitlán Izcalli, y sostuvo que la intención es atender un problema que permaneció durante años sin una solución de fondo.
