
La alcaldesa de Tenancingo, Estado de México, Nancy Nápoles Pacheco, ha estado en el ojo del huracán tras ser señalada por la Fiscalía estatal de “autosecuestrarse” y pedir un rescate por 40 millones de pesos presuntamente para justificar un desfalco por esa cantidad.
Tras los hechos han surgido diversos cuestionamientos en torno a la alcaldesa, uno de esos han sido sus percepciones en el cargo.
La polémica de la alcaldesa
De acuerdo con la investigación, el supuesto secuestro de Nancy “N” se habría registrado el 31 de mayo cuando se encontraba a bordo de un vehículo Jetta junto a un familiar, afuera de su domicilio en Tenancingo, Estado de México. Según la versión que presentó inicialmente ante las autoridades, varias personas llegaron en un automóvil rojo, la sometieron por la fuerza y la trasladaron a una zona de la comunidad de San Pedro Zictepec, en el municipio de Tenango del Valle.
Durante el trayecto, presuntamente le entregaron un teléfono celular para que contactara a sus familiares y exigiera el pago de 40 millones de pesos como rescate. Las indagatorias señalan que dicha cantidad coincidiría con un presunto faltante detectado en las finanzas del Ayuntamiento de Tenancingo.
Sin embargo, la Fiscalía mexiquense sostiene que el plan fue interrumpido cuando los involucrados detectaron una movilización policial para localizar a la alcaldesa. Ante ello, Karla Valeria “N”, Víctor Manuel “N” y Christian “N” la habrían abandonado en el paraje conocido como El Capulín, con la intención de simular que había logrado escapar de sus captores.
Al día siguiente, Nancy “N” acudió ante el Ministerio Público para denunciar el supuesto secuestro. En su declaración aseguró que había escapado y que los responsables planeaban asesinarla junto con integrantes de su familia, además de exigir un rescate millonario. No obstante, las investigaciones de la Fiscalía concluyeron que la propia alcaldesa habría participado en la planeación y ejecución del presunto autosecuestro.
De acuerdo con la investigación de la Fiscalía estatal, José Roberto “N”, esposo de Contreras, y Oscar “N”, su cuñado, habrían planeado el “falso secuestro” para presuntamente justificar el faltante de ese dinero de las arcas públicas.
